¿Cómo actuamos con respecto a tus creencias y fe cuando vienes a terapia?
«Mira Begoña, es que yo soy creyente…»
Respeto y no cuestionar tu fe
La terapia es un lugar seguro, un contexto en que tú puedes ser tú.
Tus creencias religiosas forman parte de ti, y esto lo vemos en terapia porque intervienen, en cierto modo, en la manera en que te relacionas con el mundo. Pero no sólo eso, también son parte importante de tu mundo espiritual.
Tu relación con la ansiedad, con la idea de la muerte, con el sentido de comunidad… muchas cosas pueden estar condicionadas por estas creencias religiosas.
Cada persona tenemos, a nuestro modo, un mundo interior. Y ese mundo interior se puede componer de muchas diferentes cosas, algunas nos vienen bien y otras no tanto.
La fe no suele provocar una interferencia negativa en terapia.
Como psicólogas, nuestro trabajo es no cuestionar esta fe respetando así tus creencias.
Además de estudiar y conocer mejor tu religión si no tenemos información sobre ella para así poder hacer las preguntas adecuadas o poder empatizar mejor con tu manera de ver el mundo.
Incorporarlas a terapia
Además del respeto por tus creencias también solemos incorporarlas a terapia.
Un buen ejemplo es cuando algunes pacientes me dicen:
“Cada día al acabar la jornada suelo dedicar un rato a hablar con Dios”
Podemos aprovechar ese momento de hablar con Dios para hacer algunas respiraciones profundas o para, al terminar, tener un momento de hablar también contigo misme para ver cómo ha ido tu día.
O por ejemplo, teniendo en cuenta ciertas cosas al trabajar en terapia:
“En Ramadán no podemos hacer algunas de las cosas que estábamos haciendo para sentirte mejor, vamos a cambiarlas por otras para no quedarnos sin reforzadores”
En definitiva:
La terapia es un lugar seguro donde se respeta tu identidad y la manera que tienes de vivir tu vida.
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